Con un poco más de calma puedo retomar las cosas que uno vive cuando llega a este mundo. Aterrizás en tierras niponas y cambia tu existencia. No es una transformación interna - al menos instantáneamente, necesitás ir comprendiendo todo y adaptandote - sino que es una transformación de tu entorno, del sistema en el que estás viviendo.
Si venís a Japón a capacitarte y eso es lo que indica tu pasaporte con la visa japonesa, ¿para que te van a molestar con preguntas clásicas como "cuanto dinero traes", "propósito de visita" o si "ud armó su valija e incluyó muestras de anthrax entre sus boxers"? Un minuto es suficiente para determinar que podés ingresar al país. Lo mismo cuando tenés dos valijas tamaño elefante y tu pasaporte indica que es porque tenés miedo de cagarte de frío en los meses en que vas a estar en un país en el que sabés la temperatura por lo que te dijeron. Otro minuto es suficiente para seguir avanzando.
El tiempo es igual para todos. La hora es la misma. Todos los relojes están sincronizados. El transporte tiene horario y los horarios se cumplen. Hay una gran matriz que regula el transporte, los servicios, la economía en sí misma. Esto es una economía planificada, planificada por los privados y supervisada por el Estado que brinda los servicios de infraestructura, energía y comunicaciones necesarios para que todo lo demás funcione.
No hacen falta autopistas de 5 carriles. Tres son suficientes si la gente maneja bien y respeta las máximas y las mínimas, si los autos no tienen defectos (parece que todos los días los lavaran), si los semáforos se respetan y si las prioridades de paso también. Estamos hablando de un país que tiene el tamaño de dos veces la provincia de Buenos Aires, pero en tres islas separadas, repleto de montañas donde el 50% de la superficie es inhabitable, en el cual se venden 6 millones de autos nuevos por año!!!!! (12 veces el tamaño del mercado argentino).
En ese contexto, no le queda a uno más remedio que insertarse en esa matriz. Se nota cuando uno es de otro lugar, porque tu comportamiento empieza a generar fallas y efectos dominó. Se te traba la tarjeta en el subte porque te equivocaste y hay una fila de 20 tipos esperando atrás tuyo. Está calculado que ingresar la tarjeta y que la maquina te la devuelva al final del molinete (simil japonés) permite que sigas caminando a una velocidad normal y que el de atrás no tenga que esperar que vos pases. Está calculado que si llegás a una estación de subte a la hora X y es un lugar donde podés hacer conexión con colectivos, el colectivo sale a un horario en el que está calculado que vos caminando llegás a tomar el próximo colectivo. Está calculado que si llegás tarde en un país en el que todo funciona a la perfección, básicamente vos sos un desordenado, desprolijo y en consecuencia, sos mal visto aunque seas el tipo más capaz del mundo. Definamos que es llegar tarde: llegar 1 minuto despues de la hora señalada es llegar tarde. ¿Por qué? Porque el otro seguro que llegó a la hora que tenía que llegar. Y además si llegás 5 minutos antes, sos un desprolijo también (aunque zafás de ser irrespetuoso) porque desaprovechaste ese tiempo para hacer otra cosa. Hay que ser puntual, y puntual es a la hora señalada.
No les puedo describir el asombro que genera... yo estoy permanentemente buscando que el sistema falle. Lo deseás profundamente porque pensás que es fruto de la casualidad, o de que son ordenados, pero no perfectos. Y sin embargo, no falla, nada falla: nunca.
Y como además siempre todo el mundo llega a la hora señalada, ¿qué incentivo tenés vos a llegar tarde? NINGUNO!!!! Los primeros días te angustiás. Tenés que cambiar totalmente la concepción del tiempo, ya no es solamente tuyo, es el tiempo de todos. Si vos lo perdés, se lo hacés perder a los demás.
Cosas que van quedando grabadas. Acá trabajar no significa estar ocupado, moverse. Trabajar significa: "Hacer cosas para otros". Uff... todo lo que tenemos que aprender todavía...
Entonces va cambiando tu mente. Empezás a entender por qué se toman una semana en explicarte tres veces las mismas cosas o cosas parecidas para hacer entender su lógica. Entendés que necesitás adaptarte a su sistema, entendés que sos parte de un gran sistema mientras habites Japón.
Por momentos la presión es insoportable. No podés creer que todo funcione. Te sentís adentro de La Matrix y querés salir, querés que algo falle para quedarte tranquilo de que es un mundo de humanos. Pero para los japoneses la perfección, la búsqueda de la perfección, es ser cada vez un mejor ser humano. Y esa búsqueda, que quede claro: es una búsqueda colectiva, es una búsqueda como sociedad, que pasa por lo individual, pero no sería nada sin organizaciones ni sistemas. El que quiera vivir acá, que lo tenga bien en claro, o que se tome el primer vuelo a otro lugar donde se sienta más a gusto.
A mí, por lo pronto, me emociona... me abruma. Pensamientos como "serán felices?" te vienen a la cabeza. Pero no son de esta dimensión de las cosas: la perfección es japonesa. Felicidad? Harina de otro costal...
Kai: cambiar en su acepción básica y en la más radical; cambiar comportamientos.
Zen: lo bueno, lo moralmente correcto.
Kaizen: la mejora permanente hacia lo bueno, la mejora continua.