Oscuros secretos, leyendas, mitos, traiciones, amores, victorias, derrotas, batallas, rituales... todo lo ha presenciado desde su existencia y su existencia es la que define Japón. Bosques con paleta de colores infinitos, caminos sinuosos que anuncian la llegada de un fenómeno natural que precedió todo sendero, energía que transforma el tiempo y lo suspende a su antojo.El gigante vive. Admirarlo es la hipnosis de concebirlo como se nos manifiesta ante nosotros. Su soledad lo agranda, pero lo acerca a quienes queremos conocerlo de cerca. Nubes suspendidas en torno a sus alturas intermedias lo embellecen, no sin además dotarlo de estirpe entre otros montes que pueden tener otras cualidades. Los hay más altos, los hay más difíciles de conquistar, los hay más helados... El gigante los conoce y reconoce, pero sabe que aún así, él es el único y siempre lo será.
Las nubes no son solo un cinturón natural que no se puede comprar, son la señal de que él domina y decide como vestirse cada día, cada hora, cada minuto; son la evidencia de que cuando estás con él, estás más cerca de la verdad, de la sabiduría, de la historia...y también de vos mismo.
El gigante esconde los tesoros de una civilización milenaria, lo sabe y no lo oculta para que sigas observándolo, para que nunca olvides que él, él es Fuji-san: el único, el símbolo de Japón.

Al atardecer... con luna incluída

De mañana...
De tarde...
De tardecita...de nuevo
No hay comentarios:
Publicar un comentario