Un Lamborghini último modelo paseando por calles de centenares de años y de poco más de dos metros de ancho, una geisha hablando por celular último modelo o una joyería de primer nivel ambientada como una vivienda histórica del imperio japonés son imágenes que pueden dar una idea general de qué cosas uno va a encontrar en Kyoto. Historia, mezclada con modernidad y turismo interno, e internacional. Geografía accidentada, subidas, bajadas, cerros que comprimen barrios, bosques que oxigenan calles colapsadas y parques imperiales que separan la vida privada del mundo laboral y público.


Y acá algunas imágenes del templo...
Y la vista desde el Kiyomizu-Dera...

Pero si pensaban que por ser una ciudad ecléctica iba a ser desordenada, nuevamente tengo que desilusionarlos. El transporte en bus te alcanza para moverte por los lugares turísticos, la gente entiende más inglés que en cualquier otro lado en el que estuve hasta ahora de Japón, la ciudad es limpia a pesar de la superpoblación de sus calles céntricas y por si tuviera que competir con alguna ciudad histórica europea, la atraviesa un pequeño río que define lo nuevo y lo viejo de un lado y del otro. Por la noche, el río estimula a visitar las cantinas japonesas (?) y los bares para tomar una buena Suntury Premium, o en su defecto, una Asahi Super Dry (ambas cervezas, lujos de bacanes, a valores que en bares rondan entre los 5 y los 10 dólares un vaso de 330cm3). Lo bueno es que vienen con castañas de caju y que al contrario de lo que uno esperaría en lugares con poco espacio, si te querés quedar 3 horas sentado, nadie te lo va a impedir.
La ciudad tiene vida propia. Te da la sensación de que emergieran los siglos de historia que contiene cada piedra, pared y techo que todas las típicas casas japonesas de la zona tienen. En los templos budistas y sintoístas (las dos religiones más convocantes de Japón) predominan los diseños de templos con mucho verde, contacto con la naturaleza, y por sobre todo, dan la impresión de mantener el formato de una vivienda de un hombre cualquiera. Por supuesto que tienen salones de ofrendas con artefactos extraños y bañados en metales preciosos, pero no es lo que los distingue. Además de pisar pedazos de historia en la ciudad que alguna vez viera el esplendor del Imperio Japonés como organizadora principal y capital, el dinamismo que le imponen los turistas y los propios lugareños hace que lo moderno se mezcle con toda la atmósfera antigua y le de un sabor especial. Es muy probable, como me ocurrió, que puedas encariñarte con esta ciudad tan sólo visitándola un par de días. Eso es suficiente para adoptarla como otro lugar en el mundo al cual uno siempre estaría dispuesto a volver.
La ciudad tiene vida propia. Te da la sensación de que emergieran los siglos de historia que contiene cada piedra, pared y techo que todas las típicas casas japonesas de la zona tienen. En los templos budistas y sintoístas (las dos religiones más convocantes de Japón) predominan los diseños de templos con mucho verde, contacto con la naturaleza, y por sobre todo, dan la impresión de mantener el formato de una vivienda de un hombre cualquiera. Por supuesto que tienen salones de ofrendas con artefactos extraños y bañados en metales preciosos, pero no es lo que los distingue. Además de pisar pedazos de historia en la ciudad que alguna vez viera el esplendor del Imperio Japonés como organizadora principal y capital, el dinamismo que le imponen los turistas y los propios lugareños hace que lo moderno se mezcle con toda la atmósfera antigua y le de un sabor especial. Es muy probable, como me ocurrió, que puedas encariñarte con esta ciudad tan sólo visitándola un par de días. Eso es suficiente para adoptarla como otro lugar en el mundo al cual uno siempre estaría dispuesto a volver.
No es época todavía del cherry blossom en su máximo rojo, pero ya se empiezan a ver los verdes y rojos típicos del otoño japonés como puede verse en esta imagen dentro del Jardín del Palacio Imperial de Kyoto.

El río que divide la modernidad...

El Kiyomizu-Dera declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, para más datos véase foto....
Y acá algunas imágenes del templo...
Un cementerio en el medio del cerro....para gente muy rica, por supuesto...muy impresionante la disposición y el tamaño.
Y la vista desde el Kiyomizu-Dera...
Los shops de artesanías y las mágicas calles históricas de Kyoto...
Y la vista desde la salida de la estación de Tren ....

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